Realiza tu propia Regresión

Haz tu propia regresión a vidas pasadas siguiendo la grabación del texto que te ofrecemos.

Se puede utilizar este texto para experimentar una regresión o para relajarse, lograr serenidad y ponerse en contacto con la sabiduría personal.

 

No olvide que usted puede tener de inmediato una experiencia de regresión muy vívida y completa, experimentar un patrón de flujo de momentos clave o comenzar con meros frangmentos o imágenes de una vida anterior o de experiencias entre dos vidas.

 

Tal vez se encuentre en un jardín, un templo o en cualquier otro sitio curativo o espiritual: quizá sienta sólo relajación y bienestar.

 

Deje que cada experiencia sea lo que le convienen en ese momento. Déjese sorprender por lo inesperado, si ocurre. Y recuerde que cuanto más practique este proceso, más fácil será y más recompensas podrá obtener.

 

El método de la grabación no da resultado a todo el mundo por igual. Algunos necesitan escucharla varias veces para experimentar sus beneficios. La incapacidad de responder a la grabación no significa que no se pueda tener una regresión. Puede significar que quien no responde necesita la atención y las instrucciones individuales de un terapeuta.

 

El texto se ofrece sólo como guía, como ejemplo. Grábelo y utilíceso sólo si usted se siente a gusto con la idea de recobrar recuerdos de su pasado, pues algunos recuerdos pueden perturbarlo.

 

Si le preocupen los efectos de un recuerdo traumático, no lo grabe. Quizá le convenga limitarse a la parte destinada a la relajación, que es también por sí misma muy valiosa.

 

Como he analizado previamente, los riesgos de sufrir una reacción perturbadora son mínimos. En general, la gente maneja e integra los recuerdos sin dificultades y se siente mucho mejor. Pero la técnica de la grabación es potente. Si usted graba la cinta y la utiliza solo, existe el riesgo, aunque leve, de que se presente el efecto adverso, como sensación de ansiedad o culpa. Si eso ocurre, debe consultar a un terapeuta para resolver cualquier problema que pueda haberse presentado.

 

Al hacer la grabación, lea el texto con voz serena y lenta, haciendo una leve pausa cuando llegue a los puntos suspensivos (...) y un silencio más largo cuando la pausa esté indicada entre paréntesis. (Nota: lea las instrucciones entre paréntesis mentalmente, no en voz alta)

 

Antes de grabar, le conviene practicar varias veces la lectura del texto, hasta hallar un ritmo que le resulte cómodo y le dé tiempo suficiente para responder a las instrucciones.

 

No apresure el proceso de grabación. No hay un tiempo adecuado o incorrecto para este ejercicio. Escuche la grabación en un sitio silencioso y privado, donde pueda relajarse y cuado esté seguro de que nadie va a molestarlo.

 

Antes de empezar a escuchar la grabación, acuéstese en una cama o siéntese en un sillón cómodo; si la ropa le aprieta, aflójesela. Asegúrese de que no haya distracciones ni interrupciones. Quítese los zapatos, las gafas o las lentes de contacto. Relájese por completo. No cruce las piernas. Si la música le tranquiliza, puede poner un fondo musical suave. Como alternativa, puede hacer que un amigo le lea el texto en vez de utilizar la grabación.

 

TEXTO DEL EJERCICIO DE RELAJACIÓN Y REGRESIÓN

 

Cierra suavemente los ojos.

Ahora concéntrate en tu respiración, que debe ser profunda y regular, de abajo hacia arriba.

Aspira cinco veces, profundamente, relajándote, inspirando por la nariz y exhalando por la boca... Relájate. (Larga pausa para las cinco aspiraciones)

 

Ahora, con cada exhalación, expulsa los dolores y la tensión acumulados en el cuerpo.

Con cada inhalación, aspira la apacible energía que te rodea.

Relájate aún más.

 

Ahora visualiza, imagina o siente que todos tus músculos se relajan por completo.

Relája los músculos de la frente y la cara...

Y la mandíbula...

 

Relája los músculos del cuerpo y los hombros.

Allí hay acumulada mucha tensión.

Relája los brazos...

Relája las piernas...

Relája los músculos de la espalda...

 

Y deja que los músculos de tu vientre se relajen por completo, para que tu respiración siga siendo agradable, profunda, regular.

 

Con cada suave inspiración, relájate más y más.

 

Visualiza, imagina o siente una luz intensa e lo alto de tu cabeza, dentro de la cabeza.

Deja que tu mente elija el color de la luz. (Pausa)

 

Todo lo que esa hermosa luz toque, cuando se vaya esparciendo por tu cuerpo, todos los tejidos, los órganos y los músculos, cada fibra, cada célula de tu cuerpo, se relajará completamente, liberádose de todos los dolores y de todas las molestias, de toda enfermedad.

 

Y la luz acentuará más y más tu relajación.

 

Ya te sientes profundamente apacible y tranquilo.

 

Ahora ve, siente o imagina que la luz se esparce desde lo alto de tu cabeza...hacia abajo, por la frente... por detrás de los ojos... relajándote aún más.

 

Ves, siente o imagina que la luz se extiende por tu mandíbula...por el cuello cabelludo hacia abajo... acentuando tu relajación.

 

Ahora la luz corre por tu cuello, relajando completamente los músculos del cuello, suavizando el inetrior de la garganta.

 

Y te relajas aún más.

(Pausa)

 

Visualiza, imagina o siente la luz, que relaja y cura todos los músculos, todos los nervios, todas las células de tu cuerpo, extendiéndose por los hombros... Y por los brazos hacia abajo, hasta llegar a las manos y los dedos.

(Pausa)

 

Ves, sientes o imaginas que la luz fluye por la parte superior de tu espalda... y el pecho... y entra en el corazón, que bombea esa luz por todas las artérias y venas del cuerpo...

 

A los pulmones, que refulgen bellamente...

 

Los músculos de la parte superior de la espalda están completamente relajados.

 

Y ahora la luz se extiende por la columna vertebral, desde el cerébro hasta el final de todas tus vértebras, fluyendo por todo el sistema nervioso hasta llegar a todos los músculos y todas las células del cuerpo.

 

Y estás profundamente sereno y relajado.

 

Sientes una profunda tranquilidad, una maravillosa sensación de paz. (Pausa)

 

Ves, sientes o imaginas que la luz se extiende por el abdomen... y por la parte inferior de la espalda, relajándo por completo los músculos y los nervios...

 

Y ahora la ves deslizarse por las caderas...

 

Por las piernas, hasta llegar a los dedos de los pies, hasta que todo el cuerpo queda cubierto... bañado... de esa luz intensa y maravillosa.

 

Y te sientes muy, muy sereno.

 

Ahora visualiza, imagina o siente que la luz rodea cmpletamente tu cuerpo, como si estuvieras en un nido o un halo de luz. ESo te protege, te relaja la piel, y los músculos exteriores...

 

Y te sientes aún más sereno y relajado.

 

Dentro de un momento voy a contar hacia atrás, de cinco a uno. Con cada número te sentirás más y más sereno y apacible y tu relajación será más y más profunda. Cuando llegue a uno te encontrarás en un estado muy profundo, tu mente se habrá liberado de los límites normales de espacio y tiempo.

 

Puedes recordarlo todo.

 

Cinco...

Cuatro, te sientes más y más sereno y relajado...

Tres, más profundo, más profundo...

Dos, estás llegando...

Uno...

 

Estás profundamente relajado, pero si sientes alguna molestia, ahora o más adelante, tienes todo el control.

 

Puedes ahora poner fin a la perte de relajación del ejercicio y no seguir con la regresión. 

Basta con que abras los ojos y regresarás inmediatemete a tu estado normal, con pleno control de todas tus funciones psicológicas y físicas, sintiéndote estupendamente, relajado y descansado.

 

Si quieres continuar, visualiza, imagina o siente que desciendes lentamente por una hermosa escalinata.

(Pausa)

 

Al pié hay una entrada con una luz intensa al otro lado. Te sientes completamente relajado y muy en paz.

 

Caminas hacia la entrada, sabiendo que tu mente ya no está limitada por el tiempo ni por el espacio. Puedes recordar absolutamente todo lo que ha ocurrido.

 

Cuando cruces la entrada hacia la luz estarás en otro momento.

 

Deja que tu mente elija el momento, de esta vida o de cualquier otra.

 

Puedes regresar a un momento en el que surgió un síntoma tuyo, un sentimiento o una lelación turbulenta, la primera causa.

(Pausa larga)...

 

Emerges a la luz. Primero te miras los pies. Miras que calzado usas: zapatos, sandalias o si estás descalzo...

 

Ahora subes la vista por el cuerpo...

 

Mira la ropa...

 

Mírate las manos...

 

Ves cómo eres...

 

Si es de día o de noche...

 

Si estás adentro o afuera.

 

Trata de saber la fecha.

(Pausa)

 

Mira a tu alrededor, observa la geografía, la arquitectura, las plantas y los árboles, si hay otras personas allí. Si hay otras personas, puedes hablarles y ellos pueden responder a tus preguntas.

 

Busca las respuestas a tus preguntas, a tus síntomas.

(Larga pausa)...

 

Sigue explorando ese período.

Si hace falta, puedes retroceder o avanzar en el tiempo...

Si sientes alguna inquietud, basta con que flotes por encima de tu cuerpo, observando sin sentir ni participar activamente.

 

O si prefieres, abre los ojos y pon fin al ejercicio.

 

Explora todos los acontecimientos importantes. Tu mayor perspectiva te permite comprender por qué ocurrieron y qué significan en realidad.

 

Ahora puedes comprender.

(Larga pausa)...

 

Mira si alguna persona de esa vida está contigo en la vida actual. (Larga pausa)...

 

Si quieres, ve al final de esa vida. ¿Qué lecciones tuviste que aprender?

(Larga pausa)...

 

Ya es hora de regresar.

 

Dentro de un momento voy a contar de uno a cinco. Cuando llegue a cinco, abre los ojos y estarás plenamente despierto, alerta y descansado. Te sentirás muy bien. Tendrás pleno dominio de todas tus funciones físicas y psicológicas. Lo recordarás todo.

 

Cada vez que hagas este ejercicio te relajarás más y más profundamente.

 

Uno: Todos tus músculos, todos los nervios de tu cuerpo, completamente relajados.

Dos: Despiertas poco a poco, te sientes muy bien.

Tres: Más y más despierto y alerta.

Cuatro: Casi despierto, te sientes estupendamente.

Cinco: Abres los ojos completamente despierto y alerta, sintiéndote muy bien.

 

Vuelta a la vida actual. Enhorabuena.

 

 

 

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© Anda Elena Tudorache y Jorge Muñoz Sánchez